C´est la vie
Érase una vez una rata mágica que vivía en un laboratorio abandonado y estaba cabreada con todos los seres humanos por antiguos experimentos realizados. Ella había alcanzado la capacidad de hacer cosas asombrosas, como convertir objetos en mágicos. Todas estas cualidades obtenidas eran el resultado de los efectos secundarios de aquellos experimentos.
La rata llamada Marata había estado pensando un plan maléfico para vengarse de todos los seres humanos que siempre intentaban atraparla con trampas para deshacerse de ella. Viajó hasta la India en busca de una cobra para transformarla en una flauta. Cuando la encontró, realizó la transformación y convirtió la cobra en flauta. Esta flauta-cobra tenía un poder especial: invertía el sentido de la vida, todo ser con conocimientos y sentimientos dejaba de tener vida y pasaban a ser seres inertes en la oscuridad. En cambio, todo objeto, animal o planta obtenía el poder de pensar y de tener sentimientos.
Un día, Marata, tocó una sinfonía tenebrosa y en cuestión de segundos un temblor sacudió la tierra haciéndola cambiar de constelación. Un silencio predominó en el ambiente hasta que ¡PLOF!… la luz del sol, era cada vez más tenue, hasta llegar a ser casi de noche. Marata no había calculado bien. Ella no esperaba esto, aunque el plan de quitar la vida a los seres humanos había funcionado.
Lo malo fue que ella no era la única que podía pensar. Había plantas, animales, piedras, etc… que tenían esa capacidad. A Marata ya no le gustaba tanto la idea de vivir en un mundo así, pues ya no era la única lista, pero, lamentablemente para ella, esto no se podía cambiar a no ser que fuera castigada por los daños causados. Pasaron unos años y Marata seguía sin tener relación con estos seres, se sentía cada vez más insignificante. Todos aquellos seres aumentaron su capacidad intelectual y se dieron cuenta de que Marata era la culpable de todo. La vida para ellos era muy diferente a la de antes ¡Mucho más difícil! .
Ahora los animales tenían problemas familiares, económicos y de relación entre ellos. Las plantas ya no eran autótrofas, ya no generaban su propio alimento. Por culpa de la luz tenue no podían realizar la fotosíntesis y para poder comer se tuvieron que buscar trabajo, pero al no haber apenas puestos libres, muchos de ellos acabaron en el paro con depresiones que llegaron muchas veces hasta el suicidio.
Cansados de estos sufrimientos, todos los seres que habían recobrado vida anteriormente se reunieron para idear un plan en el que pudieran atrapar a Marata. Se dirigieron a su palacio rocas rodantes, árboles, ciervos, perros … Marata, que se encontraba en el salón principal, notó un temblor que iba en aumento. Se asomó por la ventana, vió a todos aquellos seres que se dirigían hacia ella e intentó escapar, pero no lo logró.
Tenían todas las salidas bloqueadas. Todos los seres la declararon culpable de la situación y la hicieron pagar por lo ocurrido; gracias a ello, la Tierra volvió a su lugar de origen y el sol comenzó a brillar de nuevo dando la vida a aquellos seres humanos que fueron atrapados en la oscuridad.
Los objetos, los animales y las plantas actuaban con normalidad y, con respecto a Marata , esta fue atrapada en el fondo del mar amarrada a un ancla.
Colorín, colorado, nada de esto ha cambiado.
¡FIN!
Javier Rodríguez